martes, 5 de agosto de 2008

LEBENSRAUM CHILENO

Esta palabra de origen alemán que significa "espacio vital" ha sido la justificación de muchos gobiernos para expandir sus fronteras a costa de los países vecinos. El geógrafo alemán Friedrich Ratzel (1844-1904) considerado como el fundador de la geopolítica junto con el geógrafo y político sueco Rudolf Kjellen (1864-1922) que acuñó el término, la empleó por vez primera al supeditar la existencia de un Estado a la posesión del territorio necesario para atender las necesidades de su población.

Estas teorías influyeron decisivamente en Rudolf Hess (1894-1987) que las conoció durante sus estudios de geopolítica en la Universidad de Munich, y las transmitió a Adolf Hitler (1889-1945) convirtiéndose en el eje de la política expansionista de la alemania nazi. El Fuhrer llegó a declarar en su obra "Mein Kampf":

-los alemanes tienen el derecho moral de adquirir territorios ajenos gracias a los cuales se espera atender al crecimiento de la población-

De ahí a la anexión de Austria en marzo de 1938:

-La Austria alemana debe reincorporarse a la gran patria alemana. La misma sangre pertenece al mismo imperio... esta fusión se nos presenta como la tarea esencial de nuestra vida-

La ocupación de los Sudetes (región germanófila de Checoslovaquia) en octubre de ese mismo año, la ocupación del territorio de Memel, al norte de Prusia y del resto de Checoslovaquia en marzo de 1939 y, por último, la invasión y reparto de Polonia junto con la URSS en septiembre de 1939, que a la postre desencadenaría la II Guerra Mundial.

Si bien las ansias expansionistas de la Alemania nazi fueron las primeras que pusieron en práctica la teoría del lebensraum, por desgracia no han sido las únicas. A pesar de los años transcurridos y del progreso en los medios de producción que dejan obsoletas las premisas del lebensraum al aumentar considerablemente la producción del sector agropecuario sin necesidad de grandes territorios, resulta sorprendente que hoy en día existan naciones que siguen defendiendo dichas tesis expansionistas.

Estas tesis en algunos casos vienen determinadas por tintes marcadamente nacionalistas, como es el caso del partido nacionalista marroquí Istiqlal, cuyo fundador Al-lal el Fasi (1910-1974) ideó el mapa del Gran Marruecos, que expandía la frontera hasta el río Senegal al Sur, englobando toda Mauritania y parte de Mali y del desierto argelino hacia el Este, las ciudades de Ceuta y Melilla y las islas y peñones españoles del mar de Alborán al Norte, sin olvidarse de los archipiélagos atlánticos de las Canarias y Madeira por el Oeste. Actualmente el Primer Ministro marroquí es Abbas el Fassi yerno del fundador del Istiqlal y vencedor como secretario general del mismo partido en las elecciones de 2007, ¿inquietante? Quizá no tanto ya que también por nuestra parte se llegó a pactar un territorio similar entre Ramón Serrano Súñer (1901-2003) y Joachim Ribbentrop (1893-1946) a cambio de nuestra entrada del lado de las potencias del eje en la II Guerra Mundial, en el que se reivindicaban muchos de los territorios coloniales franceses en África. De hecho, se llegó a firmar la entrada de España del lado de las potencias centrales con la condición de que nos reservábamos el momento de entrar en dicha contienda.

Pero lo que me llevó a escribir este artículo no son los mapas anteriores sino el descubrimiento de un mapa que aparentemente recoge todas las ansias expansionistas de Chile a costa de sus vecinos más pobres, pero poseedores curiosamente en su subsuelo de unas incalculabes reservas de gas natural como es el caso de Bolivia, o bien a raiz de las disputas con Perú por la soberanía de una región marítima rica en recursos pesqueros, aunque Bolivia también pretende reivindicar derechos históricos sobre una franja litoral en la misma zona en disputa a fin de conseguir la tan deseada salida al mar del país; o incluso, los derechos de propiedad que Chile reivindica sobre el continente antártico.

El caso de este expansionismo chileno es más problemático que los anteriores y tiene una sutil diferencia. En el caso alemán, marroquí e incluso español, los que desarrollan esta cartografía anhelada son los mismos países expansionistas que pretender recuperar unos territorios que en la mayoría de los casos, en alguna ocasión les pertenecieron, sin embargo, todo parece indicar que la divulgación de este y otros mapas por el estilo no proviene del propio Chile, sino de sus países vecinos, que sienten amenazados sus intereses ante el poderío económico chileno y su historia como nación, que le llevó a expandir sus fronteras hacia el norte y hacia el sur desde la que obtuvieron la independencia de España. Así pues, se trataría de una cartografía delatora en lugar de una cartografía promovida o anhelada.

El conflicto con Bolivia se origina básicamente en la Guerra del Pacífico o del Salitre, que duraría desde 1879 hasta 1884. El origen hay que centrarlo en el norte del actual Chile, en el desierto de Atacama, en el que se descubrieron por aquella época depósitos de guano (abono natural) y salitre, que explotaban empresarios chilenos en territorio por aquel entonces boliviano, constituyendo la única costa marítima de que ha dispuesto Bolivia en su historia. Las modificaciones unilaterales de Bolivia de los acuerdos comerciales con Chile que permitían la explotación de los recursos de la zona por empresarios chilenos fue la que llevó a Chile a declarar la guerra, conflicto al que se uniría más adelante Perú por un acuerdo de defensa con Bolivia. Ambos países salieron derrotados en su enfrentamiento con Chile, perdiendo territorios tras la contienda.

Desde el verano pasado Perú reivindica una nueva demarcación del límite de las aguas jurisdicionales con Chile, a la que se une la reclamación boliviana del territorio perdido para conseguir una salida al mar, necesaria para poder controlar la salida al exterior de sus reservas de gas natural recientemente descubiertas. Actualmente el gobierno de Bolivia, presidido por Evo Morales de orientación socialista está sufriendo una especie de crisis nacional por los intentos separatistas del departamento de Santa Cruz, curiosamente donde se hayan los mayores recursos naturales del país. Bolivia ve tras estos intentos de autonomía o incluso separación una mano negra tras la que no dudan en acusar al gobierno chileno.

Aspiración expansionista chilena o temor de Perú y Bolivia ante el poderío económico de su vecino del Sur, lo cierto es que este mapa pone de manifiesto lo frágil de las relaciones internacionales en la zona, lo que me trae a la memoria lo sucedido a finales del siglo pasado en la antigua Yugoslavia, donde fronteras que parecían durante años perfectamente consolidadas en mismo centro de Europa, se derrumbaron como castillo de naipes al cambiar la situación política internacional. Esperemos que esto no ocurra y que los países en disputa puedan dirimir sus diferencias en las foros internacionales sin recurrir al uso de la fuerza a que hace referencia el art. 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas.

Para conocer más desde el punto de vista chileno y boliviano: