sábado, 29 de septiembre de 2007

EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA

Llevaba tiempo tentado de dedicarle una entrada a esta nueva y polémica asignatura, más que nada (he de reconocerlo) por que la Iglesia se posiciona inicialmente en contra de ella. Pero como no me gusta opinar sin conocer, no puedo hablar sobre el tema, al menos hasta que conozca el programa de la asignatura y las opiniones de ambas partes. Así que lo dejo para más adelante.

Sin embargo, hace unas horas que tuve la oportunidad de preguntarle a una profesional de la enseñanza su opinión sobre la asignatura y su respuesta, me dejó totalmente lívido; independientemente de lo certero o no de la asignatura, de la razón o no de los que la defienden.

Esta señora me comentó que no entiende tanto alboroto por tan poca cosa, si total, ella en su clase puede impartir "lo que le parezca", es decir, suprimirá las partes que considere no son recomendables para luego ¡terminar aprobando a todos sus alumnos!....

La realidad siempre me supera, nunca aprenderé y lo sé. Si en este país seguimos pensando que tenemos derecho a gobernarnos como queramos, que las leyes no están para ser aplicadas, sino para ser interpretadas, que no nos obliga más que lo que nos dicte nuestra conciencia, entonces, ¿qué sentido tiene vivir en un estado de derecho? ¿Para qué sirve una ley orgánica para la educación si cada profesor de EGB tiene libertad de cátedra?

Mientras no exista una conciencia de Estado por encima de los ideales, de los planteamientos políticos o de clase, mientras no entendamos que todos partimos de un punto a partir del cual tenemos libertad de opinión, pero que hasta ese punto estamos sujetos por las obligaciones propias de ciudadanos de ese estado, seguiremos viendo como las instituciones siguen sin funcionar como es debido, como seguimos formando una suma de partes y no una unidad de acción.